Con ellos a todas partes

Con ellos a todas partes

Este fin de semana no me fui a Miami, pero para mí fue como si fuera Miami. Este fin de semana no me subí a un avión, pero para mí fue como si fuera un avión. Este fin de semana me convertí en dueña por primera vez de mi propio auto. Ahora tengo alas. Este fin de semana, me solté el rodete! Como dice Mechi Manrique en su blog.

Me subí a ese colectivo con destino a Buenos Aires, como si fuera un avión. Subí liviana, con un bolsito y mi mochila. Y por la ventana me saludaban JP, Agus y JM, mientras que a mí me esperaban veinticuatro horas sola en Buenos Aires, como si fuera Miami.

Liviana, sin horarios, y sin apuro, pisé suelo porteño. Visite a mi abuela, caminé por Palermo con amigas, me compré un jean con mi personal shopper, y a la noche volví a salir con amigas. Caminé Buenos Aires como la camina un turista, y me sorprendí de cambios que no conocía. Comí cuando quise, fui a donde quise, cambié el rumbo cuando quise, y dormí lo que quise. Me llené de energía y risas. Y cuando subí a mi auto, sí, MI auto, me sentí libre y feliz.

Pero me di cuenta de una cosa, que aunque me vaya sola, ellos vienen conmigo. Desconecto, pero ellos vienen conmigo: cuando camino por la calle me fijo si me siguen, cuando la cruzo busco una mano para agarrar, cuando me pruebo ropa miro si alguno se me escapó, cuando tomo un café con alguien es rara la sensación de poder hablar sin parar, cuando me baño me apuro, cuando manejo mi auto miro por el espejo a ver si están todos bien, cuando me voy a dormir me impresiona el silencio, y cuando me levanto extraño los besos.

Como si fuera Miami. Libre, sola, contenta, sin horarios pero con ellos a todas partes. Una unión indescriptible que se llama maternidad. A veces asfixiante y otras colmada de amor. Sí, con ellos a todas partes, aunque esté sola, vienen conmigo.

¿Qué más puedo pedir? No necesito Miami.