Felices Fiestas

Felices Fiestas

¿Por qué será que fin de año nos agarra así? Cansados. ¿Y por qué será que nos genera esa sensación de borrón y cuenta nueva, y en realidad sólo es el paso de un día al otro? No sé a ustedes, pero a mí me pasa así. Me encanta terminar un año y empezar otro. Me gusta recordar todo lo bueno y agradecer por eso, y me gusta tener esperanza por el año que se viene, proyectar, tomar fuerzas y volver arrancar.

Y tan así me pasa que estoy deseando que llegue el día en el que me emprendo en ese viaje de 800 km camino a casa a pasar las fiestas. Sí, a casa. Porque la casa donde me crié y donde viven mis padres, siempre va a ser mi casa. De repente lo creo una necesidad. Cambiar de aire y respirar profundo ahí donde tengo los mejores recuerdos, y donde las charlas son las mismas de siempre pero que hace un tiempo que no escucho y extraño.

Es ahí donde no tengo que pedir permiso, donde no tengo que avisar si voy mañana o pasado, ni cuántos días me voy a quedar. (De hecho mamá, te cuento que al final ya vamos para quedarnos todo enero, me olvidé de decirte!).

Es ahí donde nos encontramos todos una vez al año. Donde mis hijos se encuentran con sus primos y van creando sus mejores recuerdos. Donde pareciera que el tiempo no pasa, aunque haya un árbol menos. Es ese lugar que pase lo que pase, siempre va a estar para recibirnos. Es una tranquilidad saber que existe.

Y aunque sé que después de un tiempo esas charlas que extrañaba tanto me cansaron, que también extraño mi verdadera casa, y que es necesario volver a cambiar de aire y volver a mi vida, siempre que llega fin de año estoy deseando hacer ese viaje de 800 km. Me renueva y me da fuerzas para empezar un año nuevo.

Ojalá pueda trasmitirle este mismo sentimiento a mis hijos. Ojalá ellos también vuelvan a casa con esta misma ilusión.

Sea donde sea que les toque estas fiestas, les quiero desear una muy Feliz Navidad, en paz y con mucha alegría. Y un gran, gran año. 

 

Adeus!