Glaciar Huemul: miniatura de la tierra de glaciares

Glaciar Huemul: miniatura de la tierra de glaciares

¡Qué lindo viernes!

Hoy vamos a Rincones del Mundo y nos toca un rincón de El Calafate, de la mano de mi amiga Sole que se fue a hacer una temporada a Estancia Cristina y nunca más volvió. Es una de la tantas personas que se fueron y quedaron atrapadas entre los glaciares. Se dice que si comes el fruto de la planta de calafate, volvés al lugar… no sé si Sole lo probó, pero lo que sí sé es que no sólo volvió, sino que se enamoró de allá y por allá, y allá quedó.

Así que acá los dejo con Sole para que les cuente un poco sobre este rincón de la Patagonia Argentina.

(Ah, sólo una aclaración: Lulú soy yo, también me dicen así)

 

Antes que nada, gracias Lulú por pedirme esta reseña. Siempre fantaseo con escribir sobre los lugares increíbles que conozco y nunca lo hago. ¡Y este rincón es realmente increíble!
Si me dicen rincón del mundo, para mí, rincón es sinónimo de recóndito, agreste, y que permita cierta exclusividad. Mi rincón favorito, adonde llevamos amigos y parientes cuando vienen de visita, está a 257 km de Calafate, donde vivimos. ¡Una ganga! Para las distancias patagónicas 200 km no es nada, 2 horitas en auto. Siempre y cuando no
paremos en La Leona, parador patagónico que merece su atención también porque tiene ese aire a Patagonia de antaño.

 

 

A 220 km de Calafate, está Chaltén, el pueblo más joven del país (32 años) y la Capital Nacional del Trekking. Ahí va la primera pista, de eso se trata esta excursión: de caminar! Una vez en Chaltén hay que atravesar el pueblo (10 cuadras) y tomar la ruta 23 al Lago del Desierto, que es de ripio. Así que el excelente timing alcanzado con las 2 horitas en ruta asfaltada acá baja considerablemente. Son 37 km de un ripio bastante agresivo con el auto de uno que generalmente demandan una hora. Siempre se puede ir en un transfer que salga de Chalten y no sufrir de gusto de dolor de auto (quizás soy la única loca que lo sufre). Y la verdad no cuesta nada ir despacio porque el paisaje es de cuento: la ruta bordea todo el tiempo el Río de las Vueltas, y está en un valle con un bosque de lengas espectacular. Atenti porque en este camino es donde, en estas últimas temporadas, bastantes turistas han visto huemules!!! Sí, como el glaciar. Yo todavía no vi ninguno grrrr. Ahí va foto…. del fantasma de la Patagonia para que paren en seco y saquen la foto y no me cuenten así no me frustro!

 

El huemul es una especie emblemática del bosque andino patagónico en peligro de extinción y por ello fue declarado Monumento Natural, es decir, que tiene la máxima protección.

 

Al final de la ruta encontramos el Lago del Desierto, donde nace el Río de las Vueltas y el camping donde está el sendero para llegar al dichoso Glaciar Huemul. ¡Pescadores! Con permiso de pesca se pueden deleitar con sendas truchas y sobre todo con los salmones Chinook. Pero no es nuestro objetivo esta vez aunque es para tener en cuenta porque en el camping hay parrillas…

Habiendo disfrutado hasta aquí de todo el recorrido en auto, por fin llega el momento de mover un poco las cachas. Y he aquí por qué este sendero es mi preferido: va por el medio del bosque, tiene una subida empinadísima! Hay sogasss para agarrarse y darse envión, lo das todo, para los que no somos grandes trekkers es ideal como primera experiencia porque son solo 50´!!!

 

 

Y tiene premio, la vista al llegar es increíble: laguna turquesa y el glaciar Huemul cual cascada de hielo.

 

 

¿Por qué es una miniatura? Porque es un glaciar ¨chico¨ en el que podemos ver lo que otros como el Viedma, o el Perito Moreno hacen a oootra escala: dejan una laguna o lago con ese color lechoso fuera de serie (gracias a la erosión de los glaciares que producen un sedimento livianísimo llamado harina de roca), a los costados se puede ver cómo erosionó la roca de la ladera de la montaña y cómo formó una morena (mezcla de rocas de distinto tamaño empujadas por un glaciar en período de avance) que enmarca la laguna.

 

Yapa: vista del Fitz Roy si está despejado.

 

 

Vista del Lago del Desierto (no alimentado por glaciares por eso es azul verdoso).

 

 

Vista del valle del Río de las Vueltas.

 

 

¿La bajada? ¡Mucho más rápido! En media hora podemos estar tomando mates tirados en el
pasto viendo el glaciar desde el camping.

 

 

 

¡¡No se lo pierdan!!

 

 

¿No me digan que no les dan ganas de subirse YA a un avión y picárselas para Calafate?

¡Gracias Sole! ¡Qué ganas de conocer este lugar increíble!

Espero que lo hayan disfrutado. ¡Buen fin de semana!

Adeus!