LA SIERRA DE ESPADÁN: EL ESCONDITE DEL ALCORNOQUE

LA SIERRA DE ESPADÁN: EL ESCONDITE DEL ALCORNOQUE

España es una deuda pendiente. Si bien tuve la oportunidad de viajar tres veces a Europa… (sí, TRES veces, lo digo en voz alta y no lo puedo creer!), sólo estuve una vez en España, en Barcelona por tres días.

Hoy de la mano de María Sánchez nos vamos a la tierra de Valencia. Y ya tengo ganas de caminar por esos senderos de los que nos habla.  Con María no nos conocemos personalmente, sólo intercambiamos un par de mails, pero es como si ya nos conociéramos. Gracias María por querer ser parte de mi blog, y espero ese día en que finalmente nos crucemos, ya sea en tierra Argentina o Española.

Los dejo con ella. ¡Buen viaje a Valencia!

 

LA SIERRA DE ESPADÁN: EL ESCONDITE DEL ALCORNOQUE

La mitad sur de la costa mediterránea de España, caracterizada por su escasa pluviometría y el fuerte impacto en el paisaje que ocasiona, empieza a ser conocida por muchos como la puerta al Desierto del Sahara. Sin embargo, en el interior de la Comunidad Valenciana, una de las comunidades que duermen al arrullo del Mare Nostrum, se localiza un lugar que parece escapar de la denominación yerma. Aquí el bosque mediterráneo, caracterizado por  especies arbóreas acostumbradas a hacer frente a los incendios que visitan con frecuencia esta parte del país durante la época de estío, extiende sus alas al máximo rompiendo la maldición de una región que marca el inicio de la transición hacia la aridez sureña.

 

 

La Sierra Espadán es algo así como un oasis. Un lugar en el que los árboles se aferran fuerte a la tierra que los alimenta y confieren a esta parte de España unas características singulares.

En el interior de la provincia de Castellón, encontramos el Parque Natural de la Sierra de Espadán, en cuyo seno habitan 19 municipios. Algunos de ellos son pequeñas aldeas sumergidas en la frondosidad de los bosques de pinos y alcornoques. De los 19, 11 tienen todo su término municipal dentro de los límites del parque, un territorio que ocupa más de 31.000 hectáreas. El Parque fue declarado Natural en 1998, siendo el segundo más grande y mejor
conservado de toda la Comunidad Valenciana.

 

 

Entre las cuencas de los ríos Palancia y Mijares, la Sierra de Espadán supone la estribación oriental del Sistema Ibérico. Su ubicación perpendicular a la línea de costa, favorece la entrada del viento marino que suaviza las temperaturas y brinda lluvias estacionales a la región.

El buque insignia del parque es el alcornoque (Quercus suber), un árbol de ramas robustas y corteza gruesa de la que se extrae el corcho para fabricar planchas que se emplean en construcción por sus características de flotabilidad y capacidad aislante, ya valoradas en la prehistoria. Además, de ellas se obtienen los tapones para el cierre de botellas de vino y cava. La singular orografía de la sierra, marca las tareas de extracción del corcho de los alcornoques que, a diferencia de otras regiones de España como Andalucía o Extremadura, se efectúa todavía de manera artesanal, accediéndose a pie hasta los árboles situados en las laderas de las montañas y transportándose las láminas de corcho manualmente hasta los caminos donde los animales de carga esperan para trasladarlas a los puntos de distribución. En este alcornocal de montaña, se extrae el corcho cada 12 años, cuando lo habitual es hacerlo cada 6-7 años en otros lugares del país. Esto es debido a que el crecimiento de los alcornoques es aquí más lento como consecuencia de las condiciones climatológicas, lo cual lo convierte en un corcho de alta calidad.

 

 

El paisaje de la sierra, presidido por los gigantes del bosque que mantienen sus hojas en invierno, aparece pincelado de colores rojizos, reflejo de la roca caliza característica de la región: el rodeno.

 

 

El pino carrasco comparte el hábitat con el alcornoque. El enebro, torvisco, brezo y distintas especies de cistus, pueblan el bajo monte junto a las matas de romero y tomillo. Los musgos, helechos y líquenes tapizan los muros de piedra seca con los que se marcan los lindes de los campos de cultivo donde olivos, almendros y frutales salpican los bordes de los pueblos. Aquí se cultiva la serrana, una variedad de aceituna a partir de la que se extrae un aceite de
características más suaves que el del sur de España y muy valorado por su restringida producción. Un trocito de pan bañado de este aceite y acompañado de queso de la zona es un auténtico manjar :).

 

 

Son éstas unas tierras en las que las culturas árabe, judía y cristiana convivieron y/o se fueron sucediendo, dejando la huella de su paso y enriqueciendo las tradiciones de sus poblaciones. Numerosas rutas de senderismo recorren la sierra, siendo éste uno de los principales atractivos para los turistas que acuden a visitar tanto el patrimonio natural que antes se ha descrito, como el cultural constituido por restos de poblados moriscos, castillos o torres de vigía de antiguos pobladores, y las construcciones que reflejan actividades económicas que hoy ya se han perdido como las carboneras (para la obtención de carbón vegetal), los neveros (para acumular nieve durante el invierno, fabricar hielo o conservar alimentos)o los restos de conducciones de agua como balsas de riego (que aún hoy se utilizan) o acueductos.

 

 

El Parque Natural de la Sierra de Espadán tiene un recorrido máximo de 60 kilómetros, un pequeño rincón recomendable para perderse en otoño cuando algunas de las especies de su vegetación se engalanan con sus trajes ocres y rojizos, en primavera cuando las flores se derraman por doquier y una explosión de color puebla las laderas de las montañas, e incluso en invierno cuando los días claros regalan el sol y dulcifican el ambiente. ¿Y el verano? El
verano es ideal para zambullirse en alguna de las pozas de agua fresca que forman los cursos de agua o perderse entre la sombra de los árboles. Realmente, y no es porque viva en este lugar, esta sierra es un regalo para los sentidos 😉 .

 

 

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Gracias a “una pizca de mí” por brindarme la oportunidad de acercaros la posibilidad de presentaros este rincón del lado oriental del Atlántico 🙂 María.

 

 

Las fotos son de María y de su amigo argentino Rubén Darío Quintana.

Y María también escribe un blog así que los invito a que lo conozcan: www.danagawida.com

¡Feliz Viernes!

Adeus!