Lo barato sale caro – Made in China.

Lo barato sale caro – Made in China.

La semana pasada nos tuvimos que ir a Mar del Plata y los chicos quedaron con mamá, que vino de visita. Como la despedida fue un poco dramática (Agustina no quería saber nada con perderse la ida a Mar del Plata), prometí traer un regalo.

Así que así me vi envuelta en este arduo trabajo de comprar una pavada: algo relativamente lindo gastando poca plata. La juguetería recién abierta, estaba enterita a mi disposición. Y me dispuse a recorrerla estantería por estantería, sin saber bien qué comprar. Empecé por Agustina, y se me ocurrió un set de frutas y verduras, o caja registradora, algo para comprar y vender o para jugar a la cocina… en fin, como buscar una aguja en un pajar. Opciones, pocas. Y de esas pocas cosas, todas arriba de $500 pesos. Finalmente, me decidí por una canastita con una variedad de alimentos, entre ellos un huevo frito con una sartén que pensé que le podría divertir… (o a lo sumo serviría para revolearmelo por la cabeza). Precio $290 pesos. La pavada estaba siendo más cara de lo que pretendía. Pero cuando entras a un lugar y lo más barato es lo que ni pensabas gastar, no queda otra que subir la vara, o salir corriendo y optar por un chupetín.

Agustina, estaba resuelto. Juan Manuel, sinceramente me parecía una papa. Con un autito lo solucionaba. Por supuesto la variedad era escasa y me encontré con el dilema de si comprar una camioneta “como la de papá” de Hot Wheels, o un autito mas grande, de plástico, marca pirulo, y más barato. No lo dudé. ¡Si apenas tiene 1 año y medio! Y ya me estaba saliendo del presupuesto, y JP estaría cansado de esperar en el auto, y el temita de una pavada para cumplir con mi promesa se estaba escapando de mis manos. Así que muy contenta, salí con el canasto con productos alimenticios para Agus y el autito azul, de plástico, de $60 pesos, para JM.

La llegada fue un éxito. El huevo frito superó ampliamente mis expectativas, y el autito azul también. “Brrrummm, brummm” por acá “brummm brumm” por allá… “brumm brumm”, chau ruedas delanteras, “brumm brumm”, chau chasis, “brummmm brrruuumm” chau ruedas traseras, “brummm brruuummm”, chau vidrios polarizados… y así, poco a poco, de a pedazos, se fue destruyendo. Pero JM estaba fascinado con su auto destrozado. Lo pegué con cinta scotch… y vivió un tiempo más. Y cada tres minutos volvía JM con las partes en la mano para que se lo volviera a armar. Y así pasamos el día, hasta que lo hice desaparecer para que quedara alguna parte viva así lo podía fotografiar. Al día siguiente abuela Ness se ocupó de sustituirlo por una “camioneta como la de papá” de Hot Wheels. Menos mal que existe abuela Ness.

 

 

Made in China. Será que los niños chinos vienen con manos más delicadas?

¡Que tengan un gran martes primaveral! 

Adeus!