Y de repente llegó Pinta

Y de repente llegó Pinta

 

De repente desperté y teníamos una perrita en casa. En realidad, no fue de repente. Tampoco me la trajo JP de sorpresa. No, no. Yo solita me metí en esto. Pero las cosas se dieron tan rápido, y tan fácil, que sí, de repente me encontré con una perrita en casa.

Resulta que hace poco estuvo mi cuñado de visita y vino con una cachorra Border Collie. Y cuando miré por la ventana y la vi corriendo en mi jardín, pensé “que lindo sería tener un perro”. Y el Universo me escuchó. (Lástima que no me escucha tan bien cuando pienso en qué lindo sería tener otras cosas). En fin.

Cuestión que se me metió la idea en la cabeza, le comenté a una amiga que vive en el sur, ella le comentó a su hermana que vive en Tandil, y su hermana contactó a una señora que vive en Ayacucho, que justo tenía cachorros Border Collies listos para entregar. De la Patagonia a 120 km de Madariaga. Sí, así de justo.  Pero más justo fue cuando le pregunté, “¿los regala?”. Y sí, sino Pinta no estaría acá.

Así que de repente me encontré con cachorra en casa y me encanta. Ni hablar al ver la felicidad de JM, que muere por todo bicho que camina. No puedo decir lo mismo de Agus pero supongo que la terminará queriendo. JM la revolea, la agarra de la pata, le tira de los pelos, la acaricia, juega y no se va a dormir sin decirle “¡Aaauuu Babau!” (Chau Pinta, en su idioma). Agus, grita, llora, le tiene miedo y cuando quiere amigarse la acaricia de lejos, con la punta de los dedos, tres pelos del lomo de Pinta.

El espacio no es lo suficientemente grande como me gustaría para tener un perro. Espero que mi cantero que tanto cuido sobreviva al verano, y que la casa no se me descontrole del todo. Que aprenda a traerme la pelota, a sentarse, y a quedarse sola. Que sea feliz y que seamos felices. 

 

Les dije que este diciembre me lo tomaba diferente.

 

Buen lunes.

 

Adeus!